jueves, 15 de enero de 2015

Esto es

No tengo palabras bonitas
No tengo fotografías ni vídeos interesantes para acompañar mi reflexión. 

Solo tengo su resultado y no su proceso. 

Una línea horizontal y una reflexión.


ESTO ES 

Mientras miras la inmensidad del mar abierto, cuando tienes la posibilidad de contemplar esa potencia que escapa de la capacidad de tus sentidos, imposibilitando ver lo que hay más allá del horizonte. Cuando vi esta inmensidad sentí insignificancia. Me vi insignificante grano de arena cumpliendo u ocupando un lugar en la cadena universal de las circunstancias que hicieron posible la vida. Quiero comprender, quiero poder ver, pero estoy limitada en mi pequeñez. Y si todo el universo se abriera ante nuestros ojos o si toda la vía láctea fuese visible desde nuestras ventanas... Si la distancia fuera una convención así como la perspectiva y el tiempo dejase de ser un dogma. 

No vi revelarse ante mi los secretos del universo galáctico, vi abrirse ante mi algo mas microscópico, algo mas simple y primordial. Pude ver mi lugar. Pude ver mis posibilidades, mi situación y como ha cambiado mi persona... Cuanto he crecido, cuanto he aprendido, cuando he disfrutado y cuanto he podido enmendar. Vi que la vida es bella y sentí no una risa ni un nudo en la garganta, sentí felicidad. No una felicidad plástica ni idealista como las hay en las películas, una felicidad verdadera, una felicidad real y tangible. Estaba ahí, en la inmensidad de nuestra circunstancia, que nos une a ti, a mi, a todos. Sentí el peso de una realidad compartida h a la vez, la gratitud de la experiencia personal. Cayeron lágrimas al ver mi lugar, al ver tan claramente donde estaba... 

Sentí felicidad, sentí inmensidad.
Sentí apertura, reconocí lo obvio, palpe lo obvio y me sentí bien. Porque está bien.

Esto es. 
Esto es.
Esto es. 
Esto es lo que significa ser humano.

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